Lo que Practicamos
VALORES (LO QUE PRACTICAMOS)
LO QUE PRACTICAMOS COMO IGLESIA:
Son conceptos concernientes al gobierno de la iglesia como se establece en la Palabra de Dios. Se reconocen como distintivos bíblicos bautistas, los cuales son:
1. BASE Y AUTORIDAD BIBLICA. 2ª Timoteo 3:16, 1ª Tesalonicenses 2:3. Nuestra única fuente de autoridad es la Biblia, todas nuestras creencias y prácticas se toman directamente de la Biblia.
2. AUTONOMIA DE LA IGLESIA LOCAL. Mateo 18:17. La iglesia es una institución autónoma, donde los miembros de la iglesia tienen parte en todas las decisiones de la misma, sin la intervención de otras iglesias, sínodos, prelados o juntas.
3. ORDENANZA DEL BAUTISMO. Hechos 2:41. El bautizo no es para salvación, sino es la primera prueba de nuestra obediencia a Dios.
4. ORDENANZA DE LA CENA DEL SEÑOR. 1ª Corintios 11:23-32. La cena del Señor es una ceremonia solemne en la que los cristianos, miembros de la iglesia recordamos la pasión y muerte de Jesucristo.
5. SACERDOCIO DEL CREYENTE. 1ª Pedro 25:5-9. Todo creyente tiene acceso directo a Dios por medio del único mediador quien es Jesucristo. No necesitamos un sacerdote aarónico para tener comunicación con Dios.
6. LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA SON SALVOS Y BAUTIZADOS. Hechos 2:41-47. Sólo los salvos por la sangre de Cristo y bautizados, son miembros de la iglesia.
7. SEPARACIÓN DE LA IGLESIA Y EL ESTADO. Mateo 22:15-22. El estado no debe inmiscuirse en asuntos de la iglesia, como la iglesia no debe inmiscuirse en asuntos del estado. Ambos tienen su propia función y el trabajo debe ser por separado.
8. EL LIBRE ALBEDRÍO DEL MIEMBRO. Romanos 14:5-12. Cada miembro es libre de elegir. Nadie debe imponer ni carga ni trabajo a ninguna persona, todo debe ser voluntario para agradar a Dios y no a los hombres.
9. OFICIO PASTORAL. 1ª Timoteo 3:1-7. El pastor es el encargado por Dios, llamado a cuidar de la grey de Dios. Ni los diáconos, ni juntas directivas o comités deben estar sobre la autoridad del pastor dentro de la iglesia.
10. OFICIO DE DIÁCONO. 1ª Timoteo 3:8-13. El diácono es el que debe ayudar en toda la obra eclesiástica. No es un administrador ni un fiscal para verificar el trabajo del pastor o los miembros, simplemente es una persona llamada a servir dentro de la congregación.
11. COMUNION CON DIOS. Salmo 16:11. Todo creyente debe voluntariamente e individualmente buscar la comunión con Dios. Nadie debe imponer esto a nadie, ni el pastor, ni diáconos o cualquier obrero dentro o fuera de la iglesia. La comunión con Dios es personal.
12. EVANGELISMO PERSONAL. 2ª Corintios 5:18-20. Todo creyente está llamado a hacer la obra de evangelista, para llegar a todas las personas y comunicar las buenas nuevas de salvación.
13. DINERO Y BIENES MATERIALES. 1ª Timoteo 6:10. Todo miembro debe voluntariamente ofrendar y diezmar para la obra de Dios dentro y fuera de la iglesia. Todos deben aportar de lo suyo para que la iglesia haga su trabajo evangelístico y doctrinario.
14. NUESTRO TESTIMONIO. 1ª Pedro 1:16. Todo creyente debe guardar un buen testimonio de los de adentro de la iglesia y fuera de la iglesia con los que no pertenecen a la misma.
15. RELACIONES PERSONALES. Gálatas 6:10. Somos llamados a tener comunión unos con otros, sin distinción de raza, sexo, posición social, etc. Debemos tener armonía unos a otros.
16. DISCIPULADO. 2ª Timoteo 2:2. Todo creyente debe estar preparado para enseñar o nuevos creyentes u otros creyentes las doctrinas básicas de la palabra de Dios.
17. MISIONES. Romanos 1:14-16. Las misiones son de mucha importancia, ya que a través de ellas, la palabra de Dios se expande por el mundo. La iglesia debe ser la encargada de promover las misiones y su sostenimiento.
18. LA VOLUNTAD DE DIOS. Romanos 8:28-29. Creemos que la voluntad de Dios es perfecta y sobrepasa todo entendimiento humano, por lo que debemos estar sujetos a la voluntad de Dios en todo.
19. LOS DONES ESPIRITUALES. 1ª Pedro 4:10. Todos los cristianos tenemos al menos un don que Dios nos ha dado para la edificación de la iglesia y no para una edificación personal.
Estos son distintivos que nos han caracterizado a través de la historia. No son cosas que hayamos inventado, sino que son conceptos bíblicos que se han practicado bíblicamente por los cristianos desde los tiempos de los apóstoles.